Introducción
Una vez en el rellano de la iglesia, mirando al horizonte, veremos las edificaciones de la urbanización de Can Bruguera; más cerca observamos un bosque algo aclarado: son los alcornoques d'en Soler. Más a la izquierda, al fondo, Burriac, el Montcabrer y Mataró, y en primer término Can Flaquer y sus viñas.
La ermita, probablemente edificada sobre una construcción romana, se menciona desde el año 1096, aunque la construcción actual es de los siglos XVI o XVII. El portal de acceso, adovelado, está situado en la fachada lateral de mediodía, entre dos contrafuertes. El tejado es a dos aguas y se apoya en unas sencillas cerchas de madera. En la fachada de poniente se alza un pequeño campanario de espadaña.
Está dedicada a San Martín, soldado del que la leyenda cuenta que encontró a un pobre hombre muerto de frío y con la espada cortó su capa en dos para darle la mitad y que pudiera abrigarse (foto de la cerradura de la puerta). Al día siguiente apareció en el cielo un arco de colores, el arcoíris (en catalán, «Arc de Sant Martí»). A partir de ese momento dejó de ser soldado para convertirse al cristianismo y dedicarse a ayudar a la gente.
El domingo siguiente al 11 de noviembre se celebra el aplec (romería) de Sant Martí.
Desde Sant Martí de Mata, bajando por las escaleras que nos han llevado a la ermita, retomamos el torrente, que nos ofrecerá uno de los tramos más bonitos de la ruta, atravesando pequeñas gargantas tapizadas a ratos de verde de hiedra, musgo y polipodio, bajo una fresca cúpula de encinas y robles.
Una vez salimos de la garganta, llegamos a un cruce de caminos.