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Casa de la Ferrera

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Arquitectura
Ficha

Introducción

La casa de la Ferrera se documenta por primera vez en el siglo XVIII, cuando la casa y las tierras contiguas se encontraban en manos de Antoni Viladomat, un terrateniente de Berga. Esta casa es una de las más emblemáticas de Vilada, entre otros motivos porque se sitúa muy cerca del núcleo urbano.

Al cuerpo más antiguo de la casa, de planta rectangular, se le han ido añadiendo otros cuerpos en época moderna. Sin embargo, el elemento más significativo es la torre que se levanta en una de las esquinas, entre la fachada de levante y la de mediodía. La torre es de planta cuadrada, con unas robustas paredes de piedra que a media altura se convierten en paredes de ladrillo. En lo alto de la torre, se pueden ver tres pequeñas ventanas en cada fachada, todas ellas encabezadas por un arco de medio punto. El tejado de la torre es de teja árabe, a cuatro vertientes. Los elementos más interesantes de la torre son los fines de viga que sostienen el tejado, dado que en el extremo de algunos de ellos están esculpidos rostros humanos. Las edificaciones situadas alrededor de la casa son reutilizadas de otras épocas, como la paliza, pero algunas de ellas han sido transformadas de forma medievalizante.

En la finca parece que siempre se desarrollaron actividades agropecuarias, hasta que a comienzos del siglo XX, fue adquirida por el empresario y contratista Teodor Miralles i Soler. Miralles llevó a cabo las transformaciones más importantes, hasta darle a esta casa el aspecto actual. Aunque por un lado la casa actuaba como residencia de una familia acomodada, por otra parte también sirvió como almacén y oficinas de muchas de las actividades empresariales que realizaba la familia Miralles.

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