Introducción
Sobre vosotros, a la derecha y en lo alto, se encuentra el sector de Roca Bruna, de donde ya los íberos extraían hierro hace 2.000 años. Se trata de antiguas pizarras que albergan un yacimiento de hierro. Posteriormente, en época romana y, sobre todo, medieval, estas minas fueron muy importantes bajo el dominio del señor de Eramprunyà.
En 1856 se reactivaron y la Primera Guerra Mundial impulsó nuevamente su explotación. La familia de Francesc Cambó adquirió los terrenos con mayor potencial y fundó la empresa Ferrominera Catalana para su explotación.
Si ascendéis por la pista unos cien metros, a mano derecha parte un sendero empinado que conduce a una de las tolvas.
Seguimos izquierda, camino abajo; el de arriba conduce a Ca n’Amat.