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Casa Mònaco

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Arquitectura
Ficha

Introducción

Esta torre modernista de veraneo también pertenece a las construidas, en parte, por el arquitecto Eduard Maria Balcells. El edificio es uno de los más complejos de San Cugat, tanto con respecto a las diferentes reformas que ha sufrido a lo largo de los años, como por los usos que se le ha dado al edificio en sí.

Encargada por Antoni Pàmies en 1905 bajo un proyecto de Josep Carrera, maestro de obras, en 1910 pasó a manos de José Monès, quien encargó una reforma de la casa a Balcells i Buïgas. Una reforma que consistió en revestir la fachada con falsos sillares almohadillados de mortero y el emplazamiento de un balcón sostenido por columnas protegiendo la puerta de entrada, así como una nueva entrada por el jardín y un balcón sobre pilastras. En los años 40 es adquirida por el constructor Sr. Gil, que, en los años 50 añadirá una torrecilla al estilo de Balcells. Con la muerte del propietario, la sala de billar se convirtió en un bar con piscina bajo el nombre de casa Mónaco. De esta época se conserva una parte importante del jardín, con la valla y parte de la vegetación. En 1970, la casa formó parte de la Congregación Portuguesa de la Orden del Espíritu Santo que transformó el edificio en una residencia, construyendo un cuerpo adosado donde antes estaba el garaje y la casa de los cuidadores, que finalmente, fue derribada. El último movimiento que tuvo la propiedad ya fue a manos del Ayuntamiento. Esta última institución le ha dado diferentes usos, tales como el instituto de enseñanza media, y actualmente, es la Escuela de Arte junto con oficinas municipales. Subsede del Ayuntamiento, también es uno de los seis puntos de prestación de servicios sociales descentralizados de la ciudad. Esta vertiente más social, ayuda a garantizar las necesidades sociales básicas de la ciudadanía, así como mejorar su calidad de vida. Además, la casa Mónaco permite a los más jóvenes contar con un espacio para trabajar artes como el dibujo, la escultura, el diseño o el arte digital, conviertiéndose en la continuación del espacio del Triangle .

Arquitectónicamente, el edificio destaca por la decoración en ventanas y el coronamiento con motivos florales. Destaca, también, una pérgola de columnas salomónicas de terracota en forma helicoidal, con motivos geométricos novecentistas y de estilo barroco, así como naturalistas con capitel y base de orden corintio, alineadas por parejas sobre una misma pilastra. El modelo de las columnas fue extraído del retablo barroco del acceso a la Iglesia de Santa María de Taüll. Finalmente, está la lonja de la piscina, que está formada por finísimas columnas de orden dórico sobre las que se apoyan las bóvedas de arista. Al final de esta lonja, está la pérgola del león, formada por columnas jónico-corintias que enmarcan un nicho y una fuente con el relieve de una cabeza de león sobre mayólica blanca.

Otro elemento de interés es la valla de la avenida de Gracia, hecha con pilastrones de obra de fábrica de ladrillos vistos, con molduras formando marcos rectangulares, y mampostería rematado con un antepecho de ladrillos. Los pilastrones tienen un remate novecentista en forma de cornisa y una base para apoyar unos jarrones de mortero moldeado. La cerrajería de hierro es de diseño novecentista, y destaca el elaborado cancel.

La casa Monès o Mónaco, como muchas de las casas modernistas, está rodeada por una gran parcela, en la que hay plantadas diferentes especies de árboles, algunos de los cuales son de interés natural. Entrando por la pérgola, anteriormente mencionada, se accede al patio ajardinado de la casa, ante la Avenida de Gracia. En la parte derecha, contiguo a la calle de Pahissa, se encuentra un magnífico ejemplar de almez con tres grandes brazos que llegan casi a ras de suelo al formar el eje de su tronco. Esta peculiar forma del árbol afectaba el muro colindante con la calle Pahissa, y el ayuntamiento restauró dicho muro para que pudiera integrar el almez sin dañarlo. Este árbol forma parte del conjunto de protección especial de que dispone la finca y, por tanto, está salvaguardado de cualquier posible afectación que pudiera sufrir raíz de alguna obra o infraestructura.

Aparte del almez, en el espacio del jardín (entrando por la pérgola a la izquierda) también se encuentra una magnolia ya madura. El nombre del árbol está dedicado a Pierre Magnol, que en los siglos XVII y XVIII fue profesor de botánica de Montpellier. Se trata de una especie ornamental de gran belleza, siendo uno de los árboles más apreciados en jardinería y paisajismo, tanto por su forma natural de forma piramidal, como por su elegancia en las flores, de una gran fragancia y olor que llaman enseguida la atención. Es un árbol originario del sudeste de América del Norte. Este género también se lo puede encontrar en Asia, las Antillas Occidentales y en América del Sur.

En las obras de los años 50 de restauración de la casa, sería cuando fue plantado este árbol. De esta manera, se amplió y se complementó la estética novecentista del momento iniciada ya en 1910. Cultivada en forma de pie, le salen tres brazos principales con múltiples ramificaciones que le hacen perder la forma genuina más piramidal. La ubicación de este ejemplar con otras plantaciones cerca y la pérgola tan cerca, no le permite desarrollarse con su más máximo esplendor. Si así fuera, podría llegar casi a los 30 metros de altura, aunque es más habitual que lleguen entre los 15 y 20 metros si, como ésta, presenta una forma un tanto irregular.

Por último, mencionar que también había habido una palmera datilera, que quedó afectada por la plaga del picudo rojo tan extendida por el litoral y tan difícil de erradicar.

 

 

 

Imágenes