Introducción
Este camino que bordea los campos de Can Roig y de Ca n’Amat, hoy en barbecho, resulta muy atractivo para el mamífero más abundante de las últimas décadas: el jabalí. Si os fijáis, encontraréis señales claras de su presencia: tierra removida, charcos con barro pisoteado, huellas y troncos de árboles manchados de barro.
Aquí, cerca de la riera y de los campos, encuentra alimento con mayor facilidad que en el bosque. El bosque es su refugio, y estos ambientes ruderales de montaña constituyen su despensa. Recientemente, incluso se ha habituado a buscar alimento en los contenedores próximos a las viviendas.
Aunque le encantan las bellotas, el jabalí es un animal omnívoro y oportunista; es decir, se alimenta de cualquier cosa que encuentre hozando con su hocico.
Su gran capacidad de adaptación ha provocado un aumento muy significativo de sus poblaciones debido a la ausencia de depredadores naturales. Esto, sumado a la suavidad del clima y al fácil acceso a alimento, hace posible que se reproduzcan dos veces al año.