Introducción
Las laderas soleadas, antaño cubiertas de viñedos, están hoy ocupadas por el pinar de pino carrasco, salpicado de algún pino piñonero, sobre todo en la parte baja. Robles y encinas, como veremos más adelante, resisten todavía en torrentes y zonas más frescas.
Este bosque es el resultado del abandono agrícola y de la posterior sucesión vegetal a partir de la reforestación. El objetivo era obtener un rendimiento económico alternativo a la viña, aunque con el tiempo también fue decayendo. El pinar se acompaña, en el sotobosque, de romero, estepa negra, carrizos, brezos, lentiscos y aladiernos, todos ellos representantes del bosque mediterráneo.
Se trata de un bosque adaptado a la sequía actual y a los incendios, ya que los pinos aprovechan el fuego para dispersar las piñas y muchos arbustos tienen capacidad de rebrotar tras el incendio.
Si miráis al frente, pronto veréis el castillo de Eramprunyà encaramado sobre Bruguers.