Ficha

Introducción

Nos encontramos en un espacio deltaico, que no siempre ha sido como lo vemos hoy. En la Edad Media era una zona de albufera con pastos, donde predominaba la ganadería, conocida como les Marines.

A partir del siglo XVI, la agricultura fue ganando terreno progresivamente, ocupando primero las zonas más alejadas de las lagunas y áreas encharcadas. Se cultivaban cereales, frutales e incluso viñedos.

Ya en el siglo XIX, la agricultura dio un paso importante con la llegada del regadío a través del Canal de l'Esquerra del Llobregat, que abastecía Molins de Rei, Sant Feliu, Sant Boi y el Prat. Sin embargo, fue en el siglo XX cuando se produjeron los mayores cambios paisajísticos y la producción agrícola pasó a ser intensiva. Se incorporó la zona agrícola de poniente, de Viladecans a Castelldefels, regada con agua de pozos y reutilización de depuradoras.

En el delta del Llobregat predomina el cultivo de hortalizas. La alcachofa es el producto más destacado, junto con otros como calabazas, cebollas, acelgas o lechugas. En los invernaderos se cultivan principalmente tomates.

Los campos de cultivo están protegidos, en su mayor parte como Parc Agrari, y actúan como zona de amortiguación entre las áreas urbanizadas y los espacios naturales.

En Viladecans se trabaja para reforzar el vínculo entre la ciudad y el entorno agrario, promoviendo una relación más consciente, sostenible y respetuosa con el territorio. La llanura agrícola es un espacio vivo, productivo y frágil, por lo que se impulsan acciones para fomentar su conocimiento y valorización: desde la promoción del producto local y de temporada —con iniciativas gastronómicas y de sensibilización junto al gremio de Hostelería y la red comercial de Viladecans— hasta el apoyo a la pagesia y la protección activa del paisaje agrícola y de los hábitats que lo hacen único. 

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