Introducción
Este terreno pedregoso y soleado favorece formaciones vegetales como la garriga, formada básicamente por un arbusto, el coscojo o garric (Quercus coccifera), y aún más la maquia, formada por arbustos altos como el brezo arbóreo, el aladierno o el lentisco. El garric es similar a una pequeña encina, con hojas muy espinosas, y a menudo forma masas tan densas que resulta impenetrable.
En este ambiente, las aves más abundantes (que oímos mucho pero vemos poco) se mueven dentro de los arbustos y realizan pequeños vuelos entre ellos: son las currucas. Las más comunes son la curruca cabecinegra y la esquiva pero hermosa curruca rabilarga.
En los claros encontramos romero, lavanda y lastón. Aquí, sobre el suelo caliente, podemos sorprender algún lagarto común o lagartijas calentándose al sol; incluso serpientes inofensivas como la culebra blanca o la culebra de herradura, o especies más peligrosas como la víbora hocicuda.
Mirad hacia abajo y observad cómo el bosque joven y denso va ganando terreno a las zonas arbustivas. Cuando esto ocurra, la fauna también se verá modificada.